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Silencio....

El ilusionista.

El ilusionista.

Basada en un pequeño relato de Steven Millhauser, "El Ilusionista" deambula entre la ficción y la realidad con acierto y sobre, todo ganas por entretener. Con un caché de tan solo 17 millones de dólares, el film ha supuesto una de las grandes sorpresas de la temporada. Una película de suspense que oculta un romance imposible tras una cortina de engaños, juegos de manos y giros argumentales de esos que te dejan con una estúpida, pero liberadora, sonrisa en el rostro.

La historia, que tuvo que ampliarse lo suficiente como para colmar casi dos horas de duración, está contada desde el único punto de vista posible, el del inspector de policía encargado de resolver el misterioso asesinato de la princesa real. De esta forma, el público se identifica con el personaje que, poco a poco, va descubriendo los enigmas a lo Sherlock Holmes hasta el apoteósico final, semejante al de "Sospechosos Habituales", donde se revela lo que realmente ha ocurrido.

En "El Ilusionista" una retahíla de trucos desfilan por la pantalla, retando al espectador a desenmascarar una magia que roza la metafísica, y que ve frustrados sus intentos por averiguar la verdad, por momentos imposible de alcanzar. Como apunta el director del film, Neil Burger, "existe un elemento sobrenatural, una sensación de incertidumbre que enloquece a los racionalista, gente que necesita encontrar una respuesta cuanto antes". No obstante la película tampoco se afana en ocultar sus ases en la manga, y como en "El Sexto Sentido" o en "Los Otros", todos los datos están ahí, sólo hay que saber cómo y dónde mirar, algo que a los más avispados no les costará en demasía. Pero no recomendamos indagar demasiado; lo mejor es sentarse y abstenerse de pensar, una forma de visionar la cinta que nos permitirá ampliar nuestro disfrute.

Los escasos recursos con los que contaba "El Ilusionista" resplandecen mucho más de lo esperado, con una estupenda ambientación que nos transportará a la Europa del siglo XIX, una época propicia para afrontar la temática, donde la magia constituía un acontecimiento social, casi narcótico, y una diversión de la que participaba la clase alta como medio para escapar de la rutina. La verdad es que con tan escaso presupuesto, al principio "El Ilusionista" parece un telefilm, pero esa impresión queda superada con creces por las gentilezas que emanan de la excelente ambientación, la reconstrucción de las calles de Viena, su fotografía ocre y añeja, y el vestuario.

Por encima de todo este esplendor visual sobresale la dirección de Neil Burger, que hasta la fecha solo había realizado el aclamado largometraje "Interview with an Assassin". Muchos tacharán su labor tras la cámara como de sosa e insustancial, pero Burger ha sabido moldear la visión de la historia con el suficiente refinamiento como para mantener la incertidumbre, rodando con un estilo sencillo, sobrio, pausado y extremadamente clásico, lo que concede a "El Ilusionista" reminiscencias de cine antiguo. Estaremos muy atentos a su próximo trabajo.

Todos estos piropos técnicos no serían gran cosa sin la intervención de los cuatro actores principales. Como siempre Edward Norton, uno de los escasos actores que pueden presumir de una filmografía intachable, está soberbio en el papel de mago hierático, transmitiendo en pocos gestos la inquietud y expectación necesarias para meter al público en la chistera. Paul Giamatti hace las veces de narrador con un registro sensacional, al interpretar a un templado policía que se debate entre su ética profesional y los dictados de su corazón. Jessica Biel no podría estar mejor como airada prometida (¿es esta la misma Jessica Biel de "Blade Trinity"?), y para desgracia de algunos, Rufus Sewell, que repite por vigésima vez su rol de villano, consigue hacer hervir nuestros nervios, en el mejor sentido de la expresión.

Si no descubren el significado de los trucos y se dejan llevar por los acontecimientos, "El Ilusionista" les embelesará. De lo contrario, además de sentir que son un poco más inteligentes que el resto de los mortales, la película les mantendrá ociosos mientras comprueban cómo se van consumando sus vaticinios. En ambos casos "El Ilusionista" es un film que, a pesar de sus escasos medios, crea ilusiones y las mantiene hasta el final. Un acertijo: "On es al nadreip".

1 comentario

Sakkarah -

Es curioso, a mi nunca me gustó el ilusionismo.

Un beso.